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Atresia esofágica, atresia intestinal y malrotación
La atresia esofágica es una malformación congénita en la que el esófago no se desarrolla de forma continua, interrumpiendo el paso normal de los alimentos y líquidos hacia el estómago; se detecta generalmente en los primeros días de vida, muchas veces incluso antes del nacimiento mediante ecografías prenatales, y requiere corrección quirúrgica temprana. La atresia intestinal, por su parte, consiste en una obstrucción del intestino que impide el tránsito normal del contenido digestivo, mientras que la malrotación intestinal ocurre cuando el intestino no gira ni se fija correctamente en su posición durante el desarrollo fetal, lo cual puede comprometer su irrigación sanguínea.
Estas tres condiciones se manifiestan con síntomas como dificultad para alimentarse, vómito persistente o distensión abdominal marcada en el recién nacido, y su diagnóstico oportuno resulta fundamental para evitar complicaciones graves que pongan en riesgo la vida del bebé. El tratamiento es quirúrgico en todos los casos y busca restablecer la continuidad y el funcionamiento normal del tracto digestivo, permitiendo que el bebé pueda alimentarse, crecer y desarrollarse de manera adecuada tras la intervención.
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